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KARAOKE PARA PIANO. algo realmente bueno: acompañamientos mp3 de orquesta de conciertos para piano, para que disfrutes en tu casa siendo tú el o la solista. Ver acompañamientos

¡MUY INTERESANTE!

En la ventana ¡MUY INTERESANTE! hoy presentamos:

Curiosidades de la técnica pianística.
Igual que un computador, el cerebro tiene su propio intérprete y su propio compilador.

(Recomendamos leer antes de ver el video al final de este artículo. Seguramente se sorprenderá.)

Diariamente hacemos cosas de modo automático, sin pensar, como si nos guiara el “piloto automático”. Marvin Minsky, reconocida autoridad en el campo de la inteligencia artificial, en su libro La Sociedad de la Mente pone como ejemplo el proceso de caminar mientras realizamos otras tareas como pensar, conversar, enviar un mensaje por el celular o comer un helado. Sabemos que cuando caminamos distraídamente no somos conscientes de la acción de caminar, no enviamos conscientemente órdenes a cada pierna para que haga el movimiento que corresponde. No le decimos a cada pierna “ahora es tu turno: ¡muévete¡ Desde luego, esto no excluye el hecho de que también podemos controlar la acción de caminar de modo consciente, como cuando sorteamos un obstáculo en el jardín o cuando nos acercamos al portal de la casa de la novia,  si sospechamos que nos está observando por la ventana o por la mirilla de la puerta…

¿Por qué podemos tocar pasajes de piano –como por ejemplo trinos- en modo de “piloto automático”, es decir, con gran velocidad y sin enviar una orden consciente a cada dedo para que actúe sobre la tecla correspondiente? La explicación nos la pueden brindan los lenguajes de computación y las nociones de lenguaje interpretado versus lenguaje compilado.
Primero que todo explicaremos brevemente la diferencia entre un programa interpretado y un programa compilado.

Un programa de cómputo no es otra cosa que una secuencia de órdenes, escritas en un bloque de texto llamado código fuente, las cuales se suministran al computador (mediante un archivo) para que éste las ejecute.  Existen dos modalidades en que un programa se puede ejecutar. En los llamados lenguajes interpretados, cada instrucción del texto que conforma el código fuente es tomada separadamente por una especie de mensajero y llevada a una región interna de la máquina donde es traducida a un lenguaje de ceros y unos, conocido como “lenguaje de máquina” (el único lenguaje que los circuitos electrónicos entienden). Una vez traducida la orden a lenguaje de máquina, el computador procede a ejecutarla. Seguidamente el mensajero regresa al lugar donde se encuentra el código fuente, toma la siguiente orden, la vuelve a llevar al departamento de traducción y una vez traducida es pasada a la sección donde es ejecutada. Este proceso se repite una y otra vez hasta agotar el texto del código fuente. En la modalidad de los llamados lenguajes compilados, el mensajero no toma las órdenes de una en una sino que toma todo el código fuente y lo lleva a un departamento en donde es sometido a un proceso llamado compilación, el cual consiste en traducir de una sola vez todo el bloque de código fuente convirtiéndolo en lo que se conoce como código objeto o código ejecutable. Este código es entonces ejecutado por la máquina. Debido a que se ahorra el tiempo que tarda el mensajero en los lenguajes interpretados en ir y traer cada orden por separado, los programas compilados suelen ejecutase más rápidamente que los interpretados. Estos últimos, sin embargo tienen otro tipo de ventajas de las que no hablaremos aquí, a fin de no extendernos demasiado.

Volviendo al cerebro humano, podemos ver una clara analogía con los lenguajes de computación, cuando ejecutamos un trino muy rápidamente versus si lo ejecutamos enviando conscientemente una orden a cada dedo para que realice el movimiento que corresponde. Cuando logramos tocar el trino – o cualquier otro pasaje- sin pensar en cada movimiento del pasaje, se debe a que nuestro cerebro lo ha compilado a un lenguaje neuronal básico, que sería el equivalente del lenguaje objeto, el cual es ejecutado por el cerebro cuando se le ordene hacerlo. En alguna parte de nuestro cerebro el pasaje se encuentra compilado formando una especie de unidad o programa, el cual tiene un alto grado de autonomía e independencia (podemos invocar al programa “trinar” cuando queramos). Pero a diferencia de los programas compilados del computador- los programas compilados por el cerebro pueden ser interferidos por acciones conscientes y coordinarse con otros programas compilados o interpretados o mixtos, como son los programas de la otra mano, el uso del pedal o la incorporación de efectos de interpretación (por ej. rubato, forte o pianissimo). Esta es algo en que el cerebro humano aventaja a los actuales lenguajes de computación.

Durante el proceso de aprendizaje de una tarea, por ejemplo un pasaje de piano, nuestro cerebro utiliza una técnica de lenguaje interpretado: necesitamos estar conscientes de cada acción de cada dedo. Conforme vamos logrando dominio del pasaje, vamos pasando del programa interpretado al programa compilado.

En el siguiente video hemos escogido los compases iniciales de estudio no.2 Op. 25 de Chopin debido a que se presta para ilustrar el fenómeno de la autonomía de los programas compilados de cada mano. Primero se muestra un trozo del estudio en su versión normal y luego en una versión donde la mano izquierda toca desfasada en el tiempo respecto a la mano derecha. El punto a resaltar aquí es el hecho de que el pianista no practicó la versión desfasada antes de tocarla frente a la cámara, la cual sale –para el fin que se persigue ilustrar- aceptablemente bien. Esto demuestra que existen programas con alto grado de autonomía para cada mano. ¡Pruébalo con alguna de tus piezas!

Ver video con ejemplo de desfasamiento

De cómo a Beetnoven le gustaba aguar la fiesta.

Es frecuente encontrar en la música para piano de Beethoven, especialmente en sus sonatas la presencia de unos pocos pasajes (¡a veces es sólo uno!) cuya dificultad supera con creces al resto de la pieza. ¿Lo hacía Beethoven deliberadamente, para que algunos de nosotros -yo incluido, tal vez tú si puedes- no pudieramos tocar la pieza? Posiblemente el mejor ejemplo lo constituye el glissando de octavas al final de la sonata no. 21, conocida como sonata Waldstein (pero créeme que no es el único ejemplo). Se necesita una mano tipo "garra de oso" con dedos fuertes y falanges rígidas -pienso yo- para poder hacer ese glissando en la forma que lo escribió Beethoven. Hay algunos pianistas que logran hacer el glissando en la forma original pero muchos grandes pianistas han buscado otras soluciones alternativas. En el siguiente video se muestra la versión original tocada por Arrau y dos de las soluciones alternativas por la pianista Valentina Lisitsa y Nelson Freire.

Si estos dos grandes pianistas idearon su propia solución, ¿por qué no podríamos tú y yo idear la nuestra. Yo ya tengo la mía.

Ver video:

 

¿Por qué muchos "pianistas clásicos" no saben cómo tocar o improvisar música popular?

 

Has oído a un pianista "clásico" decir: "puedo hacer la melodía pero no sé cómo hacer el acompañamiento de esta canción"

 

No más excusas. He aquí una sencilla solución para superar esta limitación: ¡escúchala, bájala y tócala!

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